Esta tecnología se basa en el uso de cámaras que capturan la imagen de un cátodo
permanente en movimiento. Esta imagen es procesada por medio de algoritmos implementados
en programas computacionales que determinan el grado de calidad del borde plástico de éste.
Esta información es de gran ayuda para el despegue de los cátodos de cobre, ya que los problemas en el
borde (nódulos, bordes plásticos dañados, otros) dificultan las tareas de despegue de las máquinas despegadoras,
provocando pérdidas de tiempo de operación, daños en los mecanismos,
y disminución de productividad.